Eva Duarte, tu vidente sin gabinete

La única vidente en España que no necesita cartas del tarot. Videncia pura, sin cartas y sin preguntas previas.

Soy vidente y médium, y desde pequeña tengo la suerte — o la desgracia, en muchos casos — de adelantarme a los acontecimientos y ver cosas que el resto no puede.

Solo mayores edad. Coste 935: Gratis con tarifa plana, móvil en función de tarifa contratada. Coste 806: Red fija: 1,21€ (IVA incl.) y red móvil: 1,57€ (IVA incl.). + Info en Notas legales .

Eva Duarte, vidente sin gabinete

Prestigiosa vidente y médium: atiendo personalmente siempre yo

  • Fechas exactas y datos concretos
  • Sin preguntas previas para sonsacarte
  • Atiendo siempre personalmente
  • Colaboradora en programas de esoterismo
  • Seriedad y honestidad
  • Me avalan 30 años de experiencia

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No utilizo cartas del tarot ni otras mancias, y atiendo desde casa

Me llamo Eva Duarte y voy a hablarte de tú a tú, con sinceridad: lo que siento, lo que me ocurre, lo que percibo y cómo soy. La parte humana de todo esto.

¿Por qué me pasa? No tengo una explicación científica. Lo que sí puedo asegurarte es que, si a mí me contaran lo que soy capaz de hacer y no me lo demostraran, no me lo creería. En mi familia soy la cuarta generación de videntes, así que en mi caso es hereditario.

Soy totalmente agnóstica: primero se me tienen que demostrar las cosas y verlas, y solo así puedo saber si son ciertas. Creo que en ese sentido soy una vidente un poco atípica: no llevo túnicas, no me paso el día poniendo velas a los santos, ni doy gracias por tener este «don» — qué poquito me gusta esa palabra —, ni mucho menos alardeo de lo que soy, porque sé que me tomarían por loca.

Si alguien me diera la clave para quitarme este potencial, lo haría sin vacilar. No es nada agradable ver y sentir cosas negativas y no poder hacer nada para remediarlo.

Y aquí puntualizo algo muy importante: el futuro no está escrito. Solo hay un esbozo, el karma, que es lo que yo veo; a partir de ahí tenemos la obligación de tomar las decisiones que creamos oportunas para cambiarlo. Mi misión es advertir de lo que puede suceder si sigues en la misma línea, en ningún caso sentenciar: la última palabra siempre la tienes tú.

Por eso muchas veces puedo describirte con pelos y señales qué te ha pasado y qué te está pasando, y equivocarme en lo que vaya a suceder, porque tú decidas hacer justo lo contrario a lo que estaba escrito y cambies el curso de los acontecimientos, para bien o para mal.

Parto de la base de que todo y todos somos energía en movimiento. Si una fotografía puede llegar de una punta a otra del mundo en dos segundos con un aparato creado por personas, ¿qué no seremos capaces de hacer esas mismas personas con nuestro cerebro, si apenas usamos una parte ínfima de él? Todos hemos pensado alguna vez en alguien de quien hacía mucho que no sabíamos nada y nos ha llamado justo entonces. ¿Casualidad? No.

Lo que hago no es tan atípico: todos tenemos un sexto sentido, yo lo tengo más desarrollado y puedo captar mejor esa energía. De ahí que con oír tu voz y saber tu fecha y ciudad de nacimiento pueda buscar tu energía y explicarte lo que me transmite, dando en muchas ocasiones nombres y fechas concretas, datos que solo tú sabes. Y eso es lo bonito: poder ayudar. Por tanto, si me preguntas si soy fiable al cien por cien, te responderé que no, porque tu vida es tuya y las decisiones que tomes serán de vital importancia aunque ahora te parezcan una tontería.

Bola de cristal en la penumbra de la consulta

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¿Cómo sé que el contacto es real y no una ilusión?

No uso cartas ni ninguna otra mancia: lo mío es videncia pura. Y luego está la parte de médium, que es algo muy diferente, complejo y delicado: puedo contactar con energías, con seres que ya no están en este plano. No lo hago cuando quiero; necesito tener la cobertura muy alta, que esa persona quiera comunicarse, que esté en mi mismo canal y que tenga algo importante que decir a quien me llama.

¿Cómo sé que es real? Primero hay unos síntomas físicos en mí: palidez, ritmo acelerado del corazón, emoción. Pongamos que alguien me llama preguntando por amor; empiezo a notar esos síntomas y es como si las palabras me salieran solas. La persona que ya no está físicamente empieza a darme datos concretos: nombre, ciudad donde residía, nombres de familiares, la fecha de su boda o de su defunción, su profesión.

Entonces empiezo con mucho tacto: «perdona, ¿tu abuelo se llamaba Alejandro, era contable y nació en Guadalajara?». Y la persona, que preguntaba por amor, me contesta asombrada que sí. A partir de ahí empieza la sesión.

¿Cuánto dura una sesión de médium?

No hay un tiempo estándar: puede durar un cuarto de hora, media hora o dos. Depende de lo que esa persona necesite decir, de las causas de su muerte, de si fue algo inesperado y le quedaron cosas por explicar, del tiempo que lleve fallecida.

Por esas sesiones no cobro absolutamente nada, ni la voluntad: me lo tienen prohibido. Incluso devuelvo el dinero de la consulta de amor, porque lo que he hecho es algo totalmente diferente. Lo paso realmente mal; antes no lo asumía, no quería verlo ni oírlo.

Me desgasto energéticamente: quien transmite el mensaje está emocionado porque ha encontrado el canal, quien lo recibe se queda en estado de shock, y yo estoy en medio, sin ser yo, sintiendo y viendo imágenes que debo transmitir. Son sesiones muy duras. Me horroriza la gente que juega con estos temas: una cosa es «¿volverá mi ex?» y otra muy distinta poder contactar con un hijo fallecido.

Con los años he aprendido a llevarlo y a alegrarme de poder ayudar. Aunque quisiera dejar de hacerlo no podría: es mi labor en esta vida. Soy un canal, y la persona que ya no está me lo agradece muchísimo; yo quedo en un estado de paz infinita sabiendo que he hecho lo correcto.

Símbolos y velas en la mesa de consulta

1.350

llamadas atendidas cada año

Desde la crisis se ha acentuado muchísimo la picaresca, y ahora resulta que hay miles de médiums y videntes. Me hace mucha gracia: yo, que he pasado parte de mi vida luchando por ser «normal», veo que por dinero vale todo, cuando estamos tratando temas muy delicados que pueden cambiar el rumbo de la vida de una persona. Y más aún porque quien llama, llama porque lo está pasando mal.

No se pueden decir vaguedades, ni reírse de quien te llama, ni frivolizar. Me parece horrible, y luego nos meten a todas en el mismo saco. Por suerte hay personas que hacen lo mismo que yo y mejor, sin mentir, con buena voluntad y de corazón.

Y gracias a todos vosotros, que desde hace más de 15 años me llamáis a diario, puedo seguir aquí ayudando como vidente y médium. ¡Gracias!

Testimonios

«Eva, eres increíble. Desde que contacté la primera vez, cada vez que paso por una situación de angustia e indecisión me ayudas de una forma nueva. Es increíble la capacidad que tienes de ayudarme. Te has convertido en una amiga y me he vuelto adicta a la paz que me transmites cada vez que hablamos.»

Consulta recurrente

«No es la primera vez que llamo a Eva y tengo claro que no será la última. Cada llamada se supera; cada día me revela cosas que no esperaba ni pensaba que fuese capaz de saber de este modo. Me siento agradecida de poder contactar con alguien como tú.»

Consulta recurrente

«Cuando sientes tanta verdad al escuchar a alguien, nada puede ir mal. Es algo totalmente diferente a lo que he sentido otras veces. De verdad me ayudas, es algo real: aciertas en todo y comprendes mis preocupaciones a la perfección.»

Primera consulta

«En todo momento he encontrado la verdad en las palabras de Eva; siempre ha sido sincera en sus predicciones y eso me ha ayudado a llegar a ser quien soy. La verdad a veces duele, pero siempre ayuda a crecer. No tengáis miedo a escucharla.»

Consulta recurrente

Soy Eva Duarte: vidente sin gabinete

Habrás oído hablar de mi servicio como vidente sin gabinete en foros, chats o prensa. No soy una vidente nueva salida de la nada: llevo toda la vida poniendo esta facultad al servicio de los demás. Ahora esto es una moda y salen supuestos videntes de debajo de las piedras, pero si investigas un poco encontrarás referencias mías de antes del año 2000.

Son muchas las personas que han consultado conmigo y me premian hablando bien de mí, aunque no se lo pida. Pero no nos engañemos: la competencia en este sector es dura y también se encargan de desprestigiarme escribiendo mentiras. Incluso hay quien me plagia el nombre. A mí todo eso me hace mucha gracia: es el precio de ser una vidente buena sin gabinete.

Los grandes gabinetes de call center tienen presupuesto para campañas de publicidad o de desprestigio. Yo no necesito nada de eso: mi nombre se ha ganado el respeto con los años, con mi trabajo y con mis aciertos. No tengo nada que ver con una tarotista — con todo mi respeto, que las hay muy buenas —: lo mío es videncia natural sin cartas.

¿Cómo detectar a una buena vidente real?

Ser vidente real implica que no necesito ninguna mancia: ni péndulo, ni runas, ni ningún elemento. Solo tengo que conectar con tus guías para que ellos me manden las respuestas, a veces en forma de imagen, a veces en sonidos, palabras o sensaciones.

Pero no siempre es así: la videncia real pura no es algo a lo que se pueda recurrir siempre que uno quiera. Me agota muchísimo y necesito una gran preparación: descansar bien, meditar, no sobrecargarme de consultas y llevar una vida equilibrada.

Por eso me encontrarás en consulta de 17:00 a 22:00, de lunes a viernes. Mi recomendación es que pidas cita por la mañana o unos días antes, porque si no, por la tarde puede ser imposible encontrarme. Si tienes una urgencia podré recomendarte a una vidente de mi confianza: no tengo gabinete, pero sí dos videntes tarotistas de plena confianza que pueden atenderte. En mi equipo no está cualquiera.

Péndulo iluminado sobre la tirada

Practico la videncia sin cartas

Mis consultas son algo diferentes porque, al no usar cartas ni otras mancias, los tiempos también lo son. Ser vidente de nacimiento sin cartas me permite dar fechas exactas si lo veo claro. Y te advierto: a veces me preguntan por algo concreto y a mí me aparecen otras cosas, porque quien consulta tiene el foco en una preocupación y yo veo otra que hay que entender antes.

No puedo elegir lo que veo ni lo que siento, y si no veo algo te lo diré: no me gusta perder el tiempo ni que lo pierdas tú.

Mis consultas no son baratas. Esta facultad me resta mucha energía y cuando entro en consulta necesito estar al cien por cien para dar lo mejor de mí. No paso consulta si veo que ese día no estoy al máximo.

Jamás se me ha visto la cara en televisión por mucho que me hayan insistido. No tengo nada en contra de quien lo hace, pero prefiero mantenerme en el anonimato y no caer en el circo mediático: tengo una familia y una clientela que agradecen que no me exponga. Mis consultas son anónimas y confidenciales; hablo con todo tipo de personalidades de este país y de otros, y jamás revelaría nada.

Descubre tu futuro sin preguntas

Como vidente sin preguntas, en consulta solo te pediré tu fecha de nacimiento, la ciudad donde naciste y el tema sobre el que quieres saber. Necesito esos datos para indagar en tu registro vital: quién eres, por lo que has pasado y qué te depara el futuro.

A partir de ahí hablo yo. Te iré sorprendiendo con datos que nadie te había dado sobre tu pasado, te hablaré de tu situación actual, de tus preocupaciones y tus sentimientos, y juntos encarrilaremos el futuro.

Yo no sentencio: todo se puede modificar más o menos. Cuando me preguntan si alguien es la persona de su vida, siempre respondo lo mismo: no lo sé, solo sé si está escrito que forme parte de tu vida o no, pero dependerá de ti y de tus actos que se quede hasta el final. Y si me preguntan si cambiarán de trabajo, la respuesta es otra pregunta: ¿estás buscando activamente o esperando en el sofá? Aunque mucho venga por destino, gran parte de la energía la tenemos que mover nosotros.

A veces puedo ver cosas que no gustan, pero lo importante es tener la información para adaptarse y afrontar la situación de la mejor manera posible. La información es poder.

A quien me llama por primera vez le pido de entrada que no se crea nada de lo que le digo, que sea escéptico: anota en un papel lo que te diga y comprueba dentro de un tiempo si se ha cumplido. Eso solo lo puede hacer una auténtica vidente. No soy psicóloga y no voy a pedirte que me cuentes nada; desconfía de las videntes que hacen demasiadas preguntas y luego responden con vaguedades.

Llámame y te demostraré por qué llevo tantos años en activo

Un abrazo lleno de luz para todos.

Solo mayores edad. Coste 935: Gratis con tarifa plana, móvil en función de tarifa contratada. Coste 806: Red fija: 1,21€ (IVA incl.) y red móvil: 1,57€ (IVA incl.). + Info en Notas legales .